El limbo en que se mece la Cuarta Revolución Tecnológica

A lo largo de la historia hubo hechos que cambiaron drásticamente el crecimiento y desarrollo de las sociedades: nos referimos a las revoluciones industriales. En la actualidad, la cuarta revolución industrial es un hecho; puesto que, implica la convergencia de varias disciplinas como la física, la biología y, esencialmente, la digital. Transformándolo todo. Las interrogantes que los profesionales, los expertos y la comunidad científica realizan, giran en torno a los riesgos y las oportunidades que brinda la misma.

Esta cuarta revolución tecnológica propone la inserción masiva de robots en diferentes tipos de industria, los cuales son más eficientes y eficaces comparados a la labor humana. Estas innovaciones se desarrollan, se producen y se difunden a una velocidad inimaginable producto del proceso de globalización en el cual estamos inmersos. Un ejemplo de ello empleado a la biotecnología consiste en la modificación genética de los organismos vivos. El big data que aprovecha la abismal cantidad de información recabada por diferentes medios y que en cuestión de segundos supera la información previamente disponible, la tecnología móvil, la nanotecnología, la inteligencia artificial, entre otras han cambiado nuestro modo de vida y son parte de esta revolución en desarrollo.

Sin embargo, esta cuarta revolución trae consigo un salto generacional, en el cual el más apto puede sobrevivir y se ha denominado el “darwinismo tecnológico”: «un proceso de transformación tecnológica y cultural que solo beneficiará a quienes sean capaces de innovar y adaptarse». Ello evidencia la dificultad de diversas organizaciones tanto públicas como privadas al lento proceso de aceptación de las nuevas tecnologías de información dentro de sus políticas de gestión. A su vez, los problemas de seguridad informática han ocasionado miles de millones de dólares en pérdidas en organizaciones reconocidas mundialmente como Yahoo, CIA y diversas instituciones financieras. Además, la gran cantidad de jóvenes que se incorporarán al mundo laboral puede que no tengan relación con las venideras demandas que el propio mercado genera y esto, probablemente, acreciente las diferencias sociales.

Según Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, sostiene que esta Cuarta Revolución Tecnológica «puede poner en peligro las fuentes que tradicionalmente han dado sentido a la humanidad (trabajo, comunidad, familia e identidad), o conducirla a una nueva conciencia colectiva y moral que se base en la noción de un destino en común». Por todo lo expuesto anteriormente, es menester que las riendas de las nuevas políticas que rijan esta construcción mantengan al ser humano como eje de desarrollo, dado que estos avances son solo herramientas por y para el hombre.

Y tú, ¿qué opinas?

 Manuel Troncos

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